Alcoy en 1925 (I)

Esta es la primera de una serie de entradas en las que transcribiré la descripción de la ciudad de Alcoy que realizó Remigio Vicedo Sanfelipe en 1925, como parte de una excursión publicada en su Guía de Alcoy.

Irán acompañadas de un mapa de la época en el que estará dibujada la ruta de cada fragmento, y fotos de la propia Guía.

 

Interior de la Ciudad

Es verdaderamente espléndido el espectáculo que se ofrece a los ojos de aquel que por primera vez  visita esta Ciudad; lo habitual y corriente en poblaciones de su importancia, con razón al número de habitantes, y aún en capitales de Provincias mayores numéricamente consideradas, es una vida quieta y pacífica, pues aun cuando en estas últimas se desarrolle intensivo comercio, el movimiento es ordenado, sin alteraciones en la marcha de la vida de trabajo y las gentes transitan pausadamente por sus vías y se entretienen contemplando las bellezas que atesoran sus monumentos o las novedades que ofrecen sus comercios; los centros de recreo se encuentran llenos a todas horas del día y una población flotante, sin otras miras particulares que la distracción, llena los espectáculos.  En Alcoy, acontece todo lo contrario; industrial por excelencia se vive con precisión matemática, es la hora exacta quien marca los factores de producción, señalada aquella, por la campana o el silbato de las fábricas y es de admirar como se llenan sus largas y anchas avenidas de inteligentes obreros y pulcras obreras que salen de, o entran
en los talleres, fábricas o centros productivos, alegres y dicharacheros siempre y en el momento convenido. En Alcoy todos trabajan, desde el más modesto obrero hasta el más potentado capitalista; unos aportando sus brazos o técnicos conocimientos, otros dirigiendo sus negocios, de tal suerte que a las horas fijas de labor, los círculos y sociedades quedan desiertos y por sus calles solo transitan aquellos a quienes precisa despachar sus negocios en centros públicos o sus comisiones así lo exigen.

Fábrica de Géneros de punto de la Señora Viuda de D. E..Carbonell
Fábrica de Géneros de punto de la Señora Viuda de D. E..Carbonell

De modo que la visita a este centro productor es simpática y agradable y ya se llegue por ferrocarril u otro medio de locomoción, embarga desde el primer momento, más aún, habiendo dejado atrás ciudades muertas, villas rústicas, o aldeas soñolientas; cautiva el contemplar cómo se atraviesan hermosos andenes que sombrean gigantescos árboles, embellecen ricas, sonrientes y artísticas quintas o se levantan altas estelas que arrojan pardos vellones de humo que dicen con su mudo lenguaje, que en aquellos largos y severos edificios se encierra la actividad humana, cantada por estridentes bocinas de automóviles y camiones en incesante movimiento; aturde los oídos el trepidar de las máquinas; se divisan esbeltas viviendas de cuatro y cinco pisos y anchas y bien cuidadas calles, conducen al centro de la población donde todo respira vida, actividad, energía, trabajo y por consiguiente paz, pan y bienestar.

No quiere decir lo que llevamos dicho anteriormente, que la vida cultural y artística esté aquí dormida, antes al contrario; si la actividad industrial y comercial se desarrolla, es porque hay quien la impulse y esto implica capacidades intelectuales no ordinarias y vulgares y si la belleza es la característica de las colectivas manifestaciones públicas, es porque el arte les imprime su genial apoyo.

 

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La más intensa vida industrial y ciudadana de Alcoy, está concentrada en la Plaza de la Constitución a donde desembocan las calles de mayor circulación, siendo así mismo, punto de partida de automóviles de carrera y de diligencias a los pueblos; es grande, espaciosa, rodeada de hermosos edificios y en comunicación con otra llamada del Carmen, que a su vez lo está con el mercado de pescados, carnes y verduras. La Plaza de la Constitución ha sufrido en su nombre los accidentes del tiempo; en su principio, se llamó simplemente el llano de San Agustín (lo plá de Sent Agustí); después aquel llano sirvió de eras de pan trillar y tomó el nombre de Eras de San Agustín (Eres de Sent Agustí); luego fue ya Plaza de San Agustín, en nuestros días Plaza de la Constitución, más adelante, Dios dirá: las épocas de estos cambios, es difícil precisar los dos primeros, porque se impusieron poco a poco; la tercera denominación adquiere carta de naturaleza al ser destruidas las murallas, con ocasión de edificar la iglesia Parroquial de Santa María y el actual lo dice el mismo nombre, cual es su fecha. En el centro de esta espaciosa plaza había, hasta hace pocos años, una hermosa fuente surtidor, formada por una pila adornada con florones, muy bien proporcionada, de unos tres metros de diámetro y más de uno de altura; del centro partía una columna que tenía dos grandes platos y en el último un niño sostenía un grifo, por donde salía el agua, que era arrojada a grande altura; al descender la recibían los platos que por ranuras convenientes caía a la pila; era toda de hierro y alcanzaba el conjunto una altura de tres metros y medio. Esta fuente ha sido quitada y en su lugar se ha puesto un tinglado donde se expenden refrescos y calientes. Lástima que en esta hermosa plaza y en su punto centro, no se levante un monumento digno de esta rica y culta Ciudad.

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Uno de los edificios más notables de esta plaza es la Casa Consistorial, que ocupa un ángulo de lo que fue Convento de San Agustín. Su fachada, con pilastras y entablamiento, es de orden jónico, toda de sillería blanca y se halla coronada por una balaustrada, en cuyo centro se destaca el escudo de la Ciudad. Se colocó la primera piedra de este edificio el día 15 de Noviembre de 1846 y no se terminó hasta principios de 1863.

Fachada de la Iglesia de San AgustínContiguo a este suntuoso edificio está la Iglesia de San Agustín, y el lienzo de pared recayente a esta plaza, enseña el único monumento ojival que resta en Alcoy de los siglos medios; los apuntados arcos y un hermoso rosetón sobre ella, son sus ejecutorias; lo demás ha sido restaurado de reciente y por cierto con poco gusto y profanando el arte primitivo.

 

Iglesia de Santa MaríaAlgunas transformaciones ha sufrido en poco tiempo el frontispicio de la casa Abadía de la parroquia de Santa María, que junto con el esbelto campanario forman la parte baja de esta plaza. En Febrero de 1915 se puso la primera piedra de la fachada actual; la anterior, que tampoco fue la primitiva, era modesta, pero muy simpática; un balcón corrido, grandes rejas y sencilla puerta al lado del altivo campanario, causaban una impresión muy agradable; tenía a un lado y a otro de la cornisa final dos grandes circunferencias; en una de ellas, la de la derecha del observador, estaba el reloj; en la otra nada había; pero tampoco la actual ha adquirido el beneplácito público, pues no encaja su estilo clásico con el conjunto de la demás obra y en ella se encuentran, desafiando ya al viento una torre al otro extremo de las campanas, muy florida y a continuación se quitará lo que desdice de la actual fachada. El reloj público que había, en 1816 se trasladó al campanario.

Paralelo a la Casa Consistorial e Iglesia de San Agustín, se encuentra el Círculo Católico de Obreros, que tiene en su recinto el teatro llamado de Calderón. El área que ocupa este edificio fue casa señorial de la familia D’Scals; también tuvieron en su casa solariega, al lado de esta los Samper: a continuación se encuentra la Fonda del Comercio, con bueno y esmerado servicio y que ha reemplazado, en este punto céntrico, a otros establecimientos de esta naturaleza; más adelante y esquina a la calle que conduce al Viaducto, hay una gran posada, destartalada en su exterior e interior y que es una mancha negra en medio de una plaza tan importante.

 

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Teatro Calderón

Tomando por punto de partida esta plaza, invito al visitante o lector a recorrer la Ciudad, comenzando por el Alcoy antiguo, seguro que no va a pesarle la excursión, viendo resurgir edades y monumentos que descansan en el panteón del olvido.

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