Alcoy en 1925 (III)

Tercera parte de la excursión por el Alcoy de 1925 según Remigio Vicedo.

Interior de la Ciudad – De San Lorenzo al Puente de Cristina

 

3-1

Dejando estos lugares con tanto sabor arcaico del Alcoy que fue, continuamos hasta alcanzar el vértice de dos calles, la de San Agustín y la de San Benito, que es por la que salimos a la antigua plazuela del Portal Nuevo; al llegar a este sitio, todo cambia, ya no son vueltas y revueltas, entrantes y salientes, callejuelas más o menos limpias, no casuchas que muchas veces albergan la miseria y algunas el vicio, sino ancha y urbanizada vía con vistas al centro de la población. A nuestras espaldas queda la calle del Embajador Irles y al fondo el Mirador o el Ribaset que le dio nombre en otras épocas; San Gregorio, o de les gallines, y otras ya nombradas: a la izquierda la de Doña Saurina, que de Escuela de llamó y antes “Corral de les Comedies”.

 

Estamos en la calle antigua del Vall, hoy de Mosén Torregrosa, la que por suave cuesta nos deja al final de la de Polavieja, principio de la de San Lorenzo y frente de la de San Francisco. En la esquina de Doña Saurina había una devota capilla dedicada a la Santísima Virgen del Rosario; desde este punto, hasta el final de la calle, por este lado, era todo convento de San Agustín; a la izquierda, la de la Barbacana, San Juan, ahora del Maestro Faus y finalmente, en las cuatro esquinas anotadas notables vías de Alcoy; a la izquierda, como llevamos escrito, la de Polavieja, que termina en la Plaza de la Constitución, antiguamente se llamaba del Mercado, porque a derecha e izquierda, los miércoles, se celebraba por concesión real el mercado general; autores no muy viejos nos describen aquellos tenderetes que constaban de dos palos en forma de aspa que sostenía a conveniente altura un palo con un pie, y sobre las aspas una estera; una manta en tierra y sobre ella la mercancía. No se celebra ya, desde mucho tiempo, el mercado semanal en esta calle ni se llama del Mercado, pero sí que es la vía Comercial más importante de Alcoy, la cual, dando principio en la misma Plaza de la Constitución, termina al final de la de San Lorenzo; bisuterías, librerías, central de teléfonos, fotógrafos, pañerías, farmacias, tejidos, ferreterías, droguerías, ultramarinos, confiterías, en fin, dado lo que puede exigir la vida moderna, se halla en estas espaciosas calles, presentado a la par, con gusto y elegancia.

 

3-3Al final de la calle de San Lorenzo, nos encontramos con cuatro esquinas: la de la derecha, calle de San Cayetano, es la única por donde no pueden transitar carruajes, por terminar en escalera; la de la izquierda, antes fue del “Tirador”, luego de “Les Capelletes”, más tarde de la “Fuente Nueva”, hoy de San José; en la esquina baja de la calle que tenemos a la vista, había una posada que se llamaba Nueva, grande y espaciosa con puertas en cada uno de lo que formaban sus cuatro lados, ya que ella sola constituía una manzana; hoy se está levantando un soberbio edificio, más que sólido, recio, que llega ya al piso principal, destinado para Banco de España; el proyecto es muy hermoso; a continuación hay una plazoleta triangular y en uno de sus vértices una fuente, sencilla pero elegante, con un obelisco en medio que sostiene una estrella, de donde toma nombre; nos encontramos ya en la calle de Laporta y así como en las calles de Polavieja y San Lorenzo hemos dicho se halla concentrada la vida comercial de la Ciudad, en la que pisamos y su continuación es el centro de la industria; a una parte y a otra grandes almacenes de pañería y soberbias moradas, dan un aspecto de grandiosidad a esta parte de población.

3-4Caminamos y damos con otras cuatro esquinas: en la de la derecha, parte alta, se encuentran los talleres de la Imprenta de “El Serpis”, bien montados y limpios, que es donde se edita esta “Guía”; la calle tiene enfrente los baños públicos de la Beneficencia y la plaza de Emilio Sala; a la izquierda un hermosísimo Parterre con exuberante vegetación y rodeándole, suntuosos edificios, verdaderos palacios. Esto que contemplamos tan espléndido, era, hace unos cincuenta años, un vertedero público de tierra; en épocas más remotas, un barranco que terminaba en el río Barchell y todo ello prolongación del monte Carrascal.

3-5Continuación de la calle, es la Avenida de Anselmo Aracil, que tiene el mismo carácter que la anterior a la izquierda y esquina baja del Parterre, una fábrica de sombreros, montada a la moderna; antes, este edificio era Algodonera (cotonera), después, fábrica de paños; al lado, el Banco Hispano Americano, con suntuosas dependencias; linda con este, un majestuoso edificio con el escudo de los Pérez Gil-Dolz del Castellar; le sigue un cruce, en el de la izquierda, antes había una puerta, que por sendas en cuesta y atravesando huertas llegaba a la casa llamada de los frailes. Por la derecha y frente a la fábrica de sombreros, a principios del siglo próximo pasado, se encontraba la puerta de la población, que la cerraba por esta parte; hasta que se llega al puente de Cristina, todo son edificios de cuatro y cinco pisos, esbeltos y de moderna construcción, siendo el puente el final de la Avenida de Anselmo Aracil.

3-6Antes de abandonar esta admirable calle, que ha surgido como por arte de encantamiento, sombreada por árboles y con elevadas y artísticas columnas de hierro en el centro, de las cuales penden potentes focos eléctricos, debemos hacer una digresión, porque es fácil no tengamos ya ocasión de ocuparnos de estos asuntos; antes de entrar en el puente de Cristina, a la izquierda, se desarrolla una carretera, que más bien es una calle, puesto que a ambas partes se levantan fábricas y casas que urbanizan aquel camino; fue construido como desviación de la carretera de Játiva a Alicante y para que los cargamentos no transitasen por el interior de la población, mas nada se ha conseguido de lo propuesto, porque son pocos, poquísimos los que la utilizan; antes al contrario, las vías principales de la ciudad se ven a toda hora llenas de vehículos, por donde realizan el tránsito que con aquello se deseaba.

Al comienzo de esta pequeña carretera, que desemboca en la principal, bajo de Cantagallet, hay otro camino que desciende a una importantísima fábrica que fue de gas; allí está la caldera al aire libre y las dependencias mustias y paralizadas; no produce ya este elemento, que tanta importancia tiene en una población como la que describimos y tantos servicios de utilidad venía prestando. La escasez de carbón durante los primeros años de la guerra hizo paralizar aquella fábrica, y la vuelta a la normalidad no la ha hecho funcionar de nuevo. Fue bendecida esta caldera y fábrica en Abril de 1877, con gran solemnidad por el Dr. D. José Terol y Llopis, a la sazón Ecónomo de Santa María, y era de ver cómo los niños y aún gente talluda corría detrás de los encargados de encender las luces, cuando con un palo y una pequeña luz daban fuego a las espitas que iluminaron por espacio de veinte y tantos años la población, a más de proporcionar fluido a cocinas y otros usos.

Caldera del Gas
Inauguración de la Caldera del Gas, en 1860 aprox.

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