Hemeroteca: La plantación de árboles en Santa Elena

Nos situamos en noviembre del año 1898, a poco del cambio de siglo. Por estas fechas se acababa de inaugurar la nueva iluminación eléctrica en la calle de Polavieja y la Plaza de San Agustín, con gran éxito. También en este mes aconteció un hundimiento en la calle San Roque, tras el derribo de unas casas en ruina. Pero ahora nos vamos a fijar en una pequeña polémica que surgió al intentar plantar árboles en la entonces calle de Santa Elena, hoy Avinguda País Valencià.


Aspecto de la calle previa a la plantación de los árboles (fecha anterior a 1907)

Primer intento y polémica

Todo comienza con una propuesta de la comisión de Policía Urbana del Ayuntamiento de Alcoy, en la sesión del 9 de noviembre de 1898. En ella simplemente se anuncia la intención de plantar «árboles de alameda» en la calle de Santa Elena, abriendo un período de exposición pública de 15 días para que quien lo considerase pudiera alegar.

Policía Urbana. A propuesta del señor regidor síndico don Luis Pérez Juliá, y después de una ligera discusión, se acordó, en principio, la plantación de árboles de alameda en la calle de Santa Elena, disponiéndose se abra y anuncie la oportuna información pública por término de 15 días, durante cuyo plazo pueden los vecinos interesados presentar por escrito las reclamaciones fundadas que sobre tal medida estimen procedentes, transcurrido cuyo plazo y en vista de las reclamaciones que durante el mismo puedan presentarse, resolverá en definitiva el Ayuntamiento sobre este particular.

Acta del 9 de noviembre de 1898 (Sig. 000103 AMA)

Justo eso fue lo que ocurrió, ya que un grupo de vecinos y propietarios (33 según el Heraldo de Alcoy del día 22) de esta calle se quejaron, aduciendo motivos como que las raíces afectarían a las construcciones, la falta de sol o la proliferación de mosquitos. En el periódico «La Patria Chica», se publicó un artículo defendiendo no solo la conveniencia de la plantación de los árboles en esta vía y la contradicción que supondría oponerse a ello, sino también la potestad del Ayuntamiento de actuar según su criterio independientemente de la protesta de dichos vecinos.

El Derecho de Alcoy y los vecinos de la calle de Santa Elena

Como el traslado que en su día dio nuestra alcaldía a los vecinos de la calle Santa Elena del acuerdo tomado en sesión reciente por nuestro excelentísimo Ayuntamiento de plantar árboles en la calle dicha, para que expusieran lo que del caso estimasen sobre el particular, sea interpretado por varios vecinos de la calle en cuestión, como falta de derecho por parte del Ayuntamiento para poder realizar por su sola y exclusiva iniciativa la realización de la importante mejora que nos ocupa, debemos hacer constar, tan terminante como categóricamente ante todo, que el derecho de nuestro excelentísimo Ayuntamiento para poder realizar de por sí la plantación de árboles que se discute en cualquier calle de Alcoy es tan omnímodo y extenso, que aún contra la voluntad de todos, absolutamente todos, los vecinos de cualquiera calle dichas, puede nuestro municipio plantar los árboles que tenga por conveniente en el arroyo de las mismas, como realizar todas las demás mejoras que del caso estime en ellas. Bajen pues el diapasón esos señores que dicen con más candor que fortuna que el Ayuntamiento no plantará los árboles en la calle de Santa Elena, porque sus vecinos no lo consentirán, porque si el Ayuntamiento de Alcoy no realizara la mejora dicha, cosa que no creemos, no sería ciertamente en virtud de la oposición de los vecinos de la nombrada calle, sino por un acto tan discrecional como libérrimo de nuestra corporación municipal, única dueña y señora para hacer y deshacer en el asunto que se debate cuanto en gana le viniere.

Conste pues, a esos señores que invocan la razón legal para oponerse a la mejora en cuestión, que carecen en absoluto de personalidad para poder ni aún discutir siquiera la materia que motiva este trabajo.

Cuando dichos señores, que tienen por lo visto más de bondad que de conocimientos jurídicos, prueben cumplidamente con las citas legales del caso que los vecinos de un pueblo tienen derecho a intervenir y resolver en cuestiones relacionadas con el arroyo de una población, entonces y solo entonces es cuando podrán oponerse a la mejora que nos ocupa.

El traslado conferido, pues, a los vecinos dichos por la alcaldía, de que queda hecho mérito anteriormente, y al que dicho sea de paso damos nuestro aplauso, no ha podido significar ni significado otra cosa que la consulta, óigase bien, consulta de una autoridad prudente a los vecinos de la calle de Santa Elena, para que estos la ilustraran sobre puntos que, por referirse a hechos desconocidos tal vez para la alcaldía, pudieran venir a hacerle ver a esta, al  exponérselos cumplidamente los inconvenientes que traer pudiera la mejora en cuestión, y en vista de ellos desistir espontáneamente la autoridad ante los obstáculos que ignoraba y ver que se le habían hecho. Pero esto no quiere decir que, si los inconvenientes que los vecinos aducen o inventan, tales como el de ser la calle estrecha, tratándose de una rúa que tiene el ancho de cualquiera de las principales de una capital; o la de que las raíces de los árboles cuartean las obras próximas, cuando hay clases de árboles que tienen poquísimas raíces y son los que se emplean para estos casos; o la de que quitan la luz a las casas, lo cual no es cierto; o de que se crían mosquitos, que aún de ser esto verdad, los vecinos que tienen árboles próximos en sus casas, como los de la plaza de Alfonso XII por ejemplo, y los de las capitales, han descubierto el remedio de combatir las molestias de los mosquitos por el procedimiento rascatorio, que resulta tan seguro e infalible que todo el que se rasca ya no le pica. Esto no quiere decir, repetimos, que si los inconvenientes que se aducen o inventan por los vecinos no satisfacen al Ayuntamiento, no puede este libremente prescindir de las razones aducidas y realizar la reforma de que se trata, del modo que mejor estime.

De prosperar la teoría que algunos señores sustentan ¡adiós jardines públicos! ¡adiós árboles de todas las calles! ¡adiós, en una palabra, público ornato! El interés privado y tantas veces egoísta de los vecinos estaría por encima y sobre la conveniencia general de las leyes de ese dicho ornato público, según esos jurisconsultos espontáneos que a última hora nos han salido.

Esperamos pues, que nuestro excelentísimo Ayuntamiento, atendida la conveniencia general de los intereses de Alcoy en cuanto al ornato público se refiere, desestimará la instancia presentada y acordará la inmediata realización de la mejora en proyecto en la calle dicha de Santa Elena.

«La Patria Chica», 24 de noviembre de 1898

En la sesión del 30 de noviembre se elevó la instancia presentada por estos vecinos.

Policía Urbana y Montes y Plantíos. A informe de las comisiones municipales de Policía Urbana y de Montes y Plantíos se mandó pasar una instancia suscrita por varios vecinos y propietarios de la calle de Santa Elena presentada dentro del plazo de información abierto, exponiendo las razones en que fundan su oposición a que se lleve a efecto en la mencionada calle la plantación de árboles de paseo acordada en principio por este Ayuntamiento.

Acta del 30 de noviembre de 1898 (Sig. 000103 AMA)

Tras esta sesión, La Patria Chica siguió insistiendo en las incoherencias que veían en las quejas de los propietarios, puesto que ya había árboles plantados en calles y plazas sin que hubiera quejas por ello.

La calle con las acacias ya plantadas

La calle Sagrada

En vista de la oposición y del ruido que han pretendido mover algunos vecinos de la calle de Santa Elena con motivo del proyecto de plantar árboles en esa rúa, que, dicho sea de paso, es la más ancha de Alcoy, aconsejamos a los vecinos que tengan árboles fronteros a sus casas en las demás calles o plazas de la ciudad que, si el Ayuntamiento desistiera de plantar los árboles en cuestión en la nombrada calle de Santa Elena, por entender que quitan la luz y demás zarandajas inventadas por los que se oponen al proyecto mencionado, pidan al municipio, fundados en estas mismas razones, corte cuantos árboles existen en las demás calles y plazas de Alcoy, pues no sería justo que se dejaran de plantar árboles en la calle de Santa Elena porque algunos de sus vecinos dicen que les molestan, y se dejaran subsistentes sin embargo los que existen en otras calles de la ciudad harto más estrechas que la dicha de Santa Elena, como la calle Mayor, por ejemplo.

O árboles, pues, para todos, o para nadie; y… ¡viva Gayanes!

«La Patria Chica», 1 de diciembre de 1898

Parece que finalmente esta protesta tuvo efecto, porque no se plantó ni un árbol hasta casi diez años después.


A la segunda va la vencida…

Para saber cuándo se plantaron los árboles, tenemos que adelantar el calendario hasta el año 1907. En el mismo mes de febrero en el que se iba a inaugurar el Viaducto de Canalejas con todos los honores, de nuevo la comisión de Montes y Plantíos del Ayuntamiento propone la plantación de árboles en la ahora renombrada como calle de Anselmo Aracil. Además, se plantarían igualmente en las nuevas calles del Ensanche, y en los parques y paseos allá donde faltasen.

Montes y Plantíos. De conformidad con lo propuesto por la Comisión de Montes y Plantíos, y teniendo en cuenta que se acerca la época de la plantación de los árboles, se acordó que se proceda desde luego a suplir las faltas que existan en los paseos y vías, como también que se proceda igualmente a la plantación de los mismos en la calle de Anselmo Aracil y demás vías abiertas recientemente en el ensanche que su anchura lo permita, adoptando para la primera de dichas calles las acacias de bola.

Acta del 11 de febrero de 1907 (Sig. 000107 AMA)

A estas alturas, La Patria Chica ya había dejado de existir hacía ocho años, así que no podemos saber cuál hubiera sido el editorial que hubieran publicado. Sí que tenemos una breve nota del Heraldo de Alcoy, del día siguiente, en la que, tras reproducir el contenido del acta, añaden un comentario de aprobación.

Asimismo, se acordó también, teniendo en cuenta que el arbolado es uno de los mejores motivos de embellecimiento de las poblaciones, aparte de otras razones relacionadas con la higiene, que se proceda a la plantación de árboles en la calle de Anselmo Aracil y demás vías abiertas recientemente en el ensanche, siempre que su anchura lo permita, adoptándose para dicha calle las acacias de bola, que por su poco desarrollo y buen aspecto hace que sea uno de los árboles más indicados para el objeto.

Son ciertamente estas unas mejoras merecedoras de todo elogio y que serán muy bien recibidas.

Heraldo de Alcoy, 12 de febrero de 1907

No he encontrado más señales de rechazo por parte de los vecinos y propietarios, por lo que asumiremos que simplemente la opinión del vecindario cambió en esa década. Los árboles se plantaron, ahora sí, seguramente una vez celebrada la inauguración del Viaducto el día 24 de febrero.

En las siguientes imágenes, podéis ver el aspecto de la calle el día de la inauguración del Viaducto, y después de la plantación de los árboles.


Estos artículos que tratan sobre hemeroteca y que citan las actas del Ayuntamiento o de los Cabildos son posibles gracias al gran trabajo de digitalización y difusión que está realizando el Archivo Municipal a través del portal Bivia, donde podéis encontrar digitalizados más de 31.000 ejemplares de periódicos y publicaciones alcoyanas, así como todas las actas del gobierno municipal desde principios del siglo XV.

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